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El masón de piedra a las manos del oro, su vida del artista no era opinión simple algo caótica. Y cuando la vida sonríe a él otra vez, la muerte la buscó sin respeto del grito. Me soy pues invierto cuerpo y alma en la escultura, en cursos e dibujos para que no se haya muerto para nada, para que algún uno tome la relación "ya que se sustituye nunca a algún uno, él tomo exactamente la relación". Y luego poco a poco, gusté, experimenté, afecté, tengo creo... y me di cuenta de que no hacía uno sino dos. Había encontrado un estilo, mi estilo, el trabajo de la materia. |
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